¿Dónde está Escoitar?

Sábado 19 de abril de 2014, por Horacio González Diéguez

Descargar ¿Dónde está Escoitar? de Horacio González Diéguez en formato PDF (120.1 KB)

CC by-sa

Mientras inaugura en la Ciudad de la Cultura una exposición llamada Auga doce, que está estrechamente relacionada con el paisaje y los grandes ríos, me encuentro sentado en un pequeño estudio de La Chartreuse trabajando para nuestro próximo proyecto, en el que estamos colaborando con el colectivo francés Gigacircus. Recientemente he tenido el privilegio de leer el borrador del texto de Ania González y Victor E. Pérez, Treinta energúmentos gritando. 15 años de creación independiente en Galicia, y la extrañeza que me ha producido el espacio que ocupa Escoitar en el texto, junto con nuestra parcial -casi diría exigua- participación en la exposición de la Ciudad de la Cultura, ubicados en el ámbito -científico- de la misma, haciendo el desarrollo -técnico- de una de las instalaciones, me han invitado a reflexionar sobre nuestra -a menudo- frustrante relación con el contexto gallego. Mi cercanía con muchos de los personajes que transitan el texto ha provocado, a lo largo de su lectura, una enorme tensión entre la práctica ausencia de Escoitar, como actor relevante del contexto del arte contemporáneo independiente [1] en Galicia a lo largo de los últimos quince años, y la simultanea presencia de personas que pertenecen al colectivo como Chiu Logina, Julio Gómez, Xoan Xil o Berio Molina, que constantemente aparecen y reaparecen como actores individuales o miembros de otras iniciativas y colectivos.

Escoitar es un colectivo fundado hace nueve años bajo las premisas de investigar sobre la posibilidad de determinar la identidad sonora de Galicia y de reflexionar entorno a las relaciones que establecen entre si cuatro conceptos básicos; sonido, identidad, memoria y lugar. A lo largo de este tiempo, hemos transitado espacios híbridos y ambiguos que casi siempre han combinado tecnología, performatividad, arte contemporáneo, antropología, musicología, fonografía e, incluso, espectáculo. Aunque en la mayoría de las ocasiones hemos accedido a las instituciones por la puerta de atrás, impartiendo talleres y actividades educativas, durante estos años hemos mantenido una ferviente actividad que nos ha llevado con éxito desde el New Museum de Nueva York hasta las profundidades de Transilvania en Rumanía. ¿Cual es pues la razón de la aparente ausencia de Escoitar en el contexto cultural Gallego? ¿Ocupamos un espacio diferente del alternativo o independiente al que se refiere en el texto? ¿Formamos parte, quizás, del panorama institucionlizado? ¿Constituimos una iniciativa de éxito mediático pero con relativo interés artístico?

Después de leer el texto por primera vez, Ania me comentó algo preocupada su sorpresa ante la escasa presencia de Escoitar, en una investigación que relata el desarrollo de la escena alternativa -anainstitucional- del arte contemporáneo gallego desde el año 2000 hasta ahora. En mi opinión, el texto es una narración precisa, sencilla, pertinente y rigurosa. Sin embargo, resulta particularmente extraña desde el punto de vista personal, debido a la enorme cercanía y distancia con la que me puedo considerar concernido por un texto en el que estamos presentes a través de Alg-a, Flexo, el festival IFI o Sinsal, pero en el que Escoitar permanece -tan- ausente [2]. Mi primera respuesta a las cuestiones que primero se planteó Ania y que ahora se plantea este texto es que dicha ausencia se trata de un síntoma de algo y no de un error en el relato, tan es así, que si a día de hoy encargasen un texto sobre la escena institucional del mismo período a otros especialistas, creo que tampoco apareceríamos. Nuestra ausencia abre un interrogante particularmente interesante en un momento en el que como colectivo nos enfrentamos a una situación de crisis. ¿A qué contexto pertenecemos y qué espacio ocupamos dentro del mismo? La simultanea presencia y ausencia de Escoitar en la exposición Auga Doce y el texto Treinta energúmenos gritando, que podemos extrapolar a todo el contexto gallego -en el que no trabajamos desde hace varios años-, constituyen una ocasión para hacer públicas mis reflexiones sobre la pregunta que titula este texto: ¿Dónde está Escoitar?

Como cualquier colectivo que se precie, Escoitar atraviesa una crisis casi permanente, sin embargo, en la actualidad, se encuentra mas cerca del borde del precipicio -de la desaparición- que nunca. Durante los últimos años nuestra actividad se ha polarizado hacia el exterior fragmentándose a través de varios macro y micro proyectos paralelos de diversa naturaleza, en los que participan miembros del colectivo junto a otros artistas y colectivos. Algunos de ellos, como noTours, siguen vinculados emocionalmente a Escoitar, pero la mayor parte ha ido adquiriendo una dimensión independiente con el tiempo. Son buenos ejemplos de esta dinámica Pumpún, que es un proyecto empresarial de Berio Molina y Chiu Longina, Ulobit, que es un proyecto musical en el que participo junto a Ariel Ninas y Xoán Xil, o el trabajo individual de Carlos Suárez como compositor electroacústico, enormemente vinculado al Alg-a Lab.

Por otra parte, la ausencia de infraestructura material, espacial y económica, ha hecho prácticamente imposible mantener una necesaria cohesión interna. Llevamos seis años sin desarrollar un proyecto como colectivo en Galicia y, ni siquiera, hemos sido capaces de encontrar una institución que de soporte a nuestra web [3], el mapa sonoro con el que se estrenó Escoitar. Una página que en su momento supuso una innovación tecnológica a la altura de los primeros proyectos internacionales basados en Google Maps y que fue seleccionada por ello, junto con otros diez proyectos internacionales, para la exposición Google Art, or How to Hack Google (New Museum of Contemporary Art, Nueva York). Tal es nuestro distanciamiento con el contexto que nos es mas próximo, que siendo una propuesta enormemente comprometida con la identidad cultural de Galicia, uno de los pocos proyectos que mantenemos vivo a día de hoy, noTours, se presenta, divulga y comunica, exclusivamente en inglés. Nuestra web parece abocada a desaparecer o dejar de funcionar por falta de mantenimiento, y cuando lo haga, -relativamente pronto [4]- las instituciones que con mas probabilidad dejemos a cargo de su archivo sonoro, serán Phonogrammarchiv en Austria o el instituto CRESSON en Francia.

No se puede decir que Escoitar valla a desaparecer por falta de actividad o por una crisis interna que nos haya separado como colectivo, pero la tendencia a disgregarnos y transformarnos en una multiplicidad de nuevos proyectos parece evidente y es aquí donde radica la naturaleza de nuestra actual crisis, al igual que un niño se pregunta ingenuamente qué quiere ser de mayor, nosotros nos estamos preguntando qué queremos ser cuando dejemos de ser colectivo, y sobretodo, cómo vamos a conservar, poner en valor y mantener accesible el trabajo realizado durante los últimos nueve años.

Durante toda su trayectoria Escoitar ha trabajado en un contexto mucho más cercano a uno oficial y mediático que a uno alternativo propiamente dicho. De forma muy significativa -casi premonitoria-, la primera aparición del colectivo en prensa fue en la sección de sociedad de la edición nacional de El País, después de nuestro primer taller, que se celebró en la ciudad de Córdoba, en el festival Eutopia 2006. Ha sido a través de la prensa generalista, particularmente de la radio, no de los medios especializados y muchas veces desde fuera de Galicia, como hemos adquirido mayor visibilidad. Es probable que la dificultad para inscribir al colectivo en cualquiera de los dos contextos del arte contemporáneo gallego mencionados radique, bien en que nuestro marco geográfico de referencia sea otro, bien en que pertenezcamos a un ámbito de la producción cultural distinto.

Basta analizar cual ha sido nuestro grado de presencia en el conjunto de eventos que constituyen el sistema de legitimación del arte contemporáneo en Galicia, para establecer que, aunque colaboramos periódicamente con sus instituciones, nuestro trabajo es difícilmente reconocible y escasamente reconocido por las mismas. Como colectivo no hemos participado en ninguna exposición sobre el panorama artístico gallego, en ningún premio, concurso de nuevos valores o beca de creación, tampoco hemos expuesto en ninguna galería, ni tenemos obra en ninguna colección pública o privada. Nuestra relación con el ámbito de las exposiciones programadas por las instituciones del arte en Galicia se limita a la participación en la propuesta multidisciplinar comisariada por Manuel Olveira, Proxecto Edición, que acabó siendo un claro ejemplo de como la dinámica institucional de Galicia sepulta las iniciativas culturales en lugar de apoyarlas [5].

Paradógicamente, cuando ampliamos el marco de referencia al ámbito nacional, no nos encontramos con el mismo problema y, aunque nuestras relaciones con algunas instituciones también han tenido altos y bajos, muestra de que las dinámicas institucionales a menudo pecan de los mismos problemas en el territorio nacional que en Galicia [6], hay que reconocer que en general, en España, si disfrutamos de cierto reconocimiento, tanto en el ámbito del arte contemporáneo, como el ámbito de la fonografia. Escoitar es uno de los tres primeros mapas sonoros del estado junto con Soinu Mapa, un proyecto hermano surgido del Audiolab de Arteleku, y Freesound, una iniciativa de la Universidad Ponpeu Fabra que constituye uno de los primeros mapas sonoros del mundo. Somos reconocidos como uno de los colectivos precursores del reciente florecimiento de la fonografía y el arte sonoro en España y hemos participado en grandes exposiciones nacionales e internacionales que han dado muestra del panorama contemporáneo reciente como Banquete, Nodos y Redes (Laboral Centro de Arte, Gijón, España y ZKM, Karlsruhe, Alemania), ARTe SONoro (La Casa Encendida, Madrid, España) o Muestra de Arte Sonoro Español (Sensxperiment, Cordoba, España).

La enorme diferencia que existe entre el espacio que ocupa Escoitar en Galicia y el que ocupa en el territorio nacional produce una relación esquizofrénica con el contexto que nos rodea que nos obliga a asumir doble personalidad; una para un interior en el que apenas existimos y otra para un exterior en el que trabajamos y nos sentimos reconocidos. Exterior que, con la dinámica de crisis actual, va dilatándose poco a poco hacia Europa, alejándonos cada día más de Galicia y obligándonos, como a muchos otros jóvenes, a la emigración laboral y el exilio cultural [7]. La infame cita de Fernando Ónega, “Yo a Galicia voy solo a comer marisco y a bailar la muñeira”, ha adquirido una dimensión profética y hoy describe de forma, irónica y afilada, como se ve abocada a relacionarse con su territorio toda una generación; volver a casa por vacaciones [8]. En cierto modo, con su forma de trabajar, que ha consistido en olvidarse paulatinamente de Galicia y tratar de proyectarse hacia Europa, Escoitar ha participado de un aspecto clave de la contemporaneidad; los procesos migratorios derivados de la falta de empleo en España. Aunque haya sido precisamente esta estrategia de supervivencia, evidenciada por proyectos como Gateways (Kumu, Tallinn, Estonia), Sound Pavilions (SMAK, Gent, Bélgica), Stadt-(Ge)Schichten (Goethe-Institut, Atenas, Grecia), Continent Rouge (Mai Numérique, Carcassone, Francia) o European Acoustic Heritage, una de las cuestiones que más dificultan, a día de hoy, nuestra pervivencia como colectivo.

Pese a que no debería existir ninguna duda respecto a nuestra procedencia, por la marcada identidad cultural del proyecto en sus inicios, en el anecdortario del distanciamiento progresivo de Galicia podría mencionar un error de maquetación en una reciente tesis sobre paisaje sonoro hecha en Valencia, que sitúa a Escoitar como proyecto del Audiolab de Arteleku, o un mapa de colectivos y artistas sonoros europeos elaborado por el proyecto Sounds of Europe que nos define como colectivo catalán. Me pregunto si ambas casualidades, junto con este progresivo desapego de nuestro territorio del que doy cuenta, son un ejemplo más de la enorme dificultad que tiene Galicia para apostar por lo propio, proyectarlo y capitalizarlo. Una incapacidad, para apoyar a medio y largo plazo iniciativas de éxito, que podría constituir una de las razones por las cuales seguimos siendo una región periférica con un claro déficit económico y atraso cultural [9]. Tenemos una enorme facilidad para crear y potenciar escenas culturales locales sobrevaloradas que no tienen ningún interés en el exterior y, por el contrario, frecuentemente olvidamos, condenado a la marginalidad, propuestas culturales que son enormemente contemporáneas, por ser incapaces de reconocerlas como tales. En el texto de Ania González y Victor E. Pérez dan buena muestra de este fenómeno iniciativas como Espacio Permeable o Alg-a que, sin duda alguna, han sido mucho más reconocidas en el exterior que en Galicia.

En todo caso, la dificultad para reconocer determinados fenómenos culturales por parte de las instituciones, no es un problema ajeno al territorio nacional y mucho menos cuando se analiza la relación que mantienen entre si Arte Contemporáneo, Arte Sonoro y Fonografía. Sin entrar en detalles porque se trata de un campo que conozco por proximidad, pero del que no me considero especialista, la sensación que me produce la forma en que algunas instituciones se aproximan al fenómeno sonoro, es que, cuando comienzan a reconocer la necesidad de hacerle un espacio en el museo, en lugar de invitar a formar parte de sus proyectos a los agentes que llevan años trabajando en este campo, invitan a los agentes culturales de siempre a realizar propuestas sonoras. En más de una ocasión me he encontrado con artistas sonoros de una interesantísima trayectoria -entre ellos unos cuantos de Escoitar- que han sido llamados para resolver técnicamente un problema, cuando un artista plástico ha decidido -por primera vez- hacer una instalación sonora en el museo.

Existe un ámbito de experimentación sonora que no se reconoce enteramente ni en la música, ni en el arte, que ocupa un lugar borroso e indefinido, aun cuando establece claras conexiones con la musicología, la fonografía, la antropología, la experimentación musical, y -sobre todo- con el Arte. Fluxus, el Situacionismo, el Futurismo, o algunas propuestas del Arte Conceptual, son buenos ejemplos de las interferencias que se han producido entre el sonido y distintas manifestaciones del arte a lo largo de la historia reciente. Sin embargo, pese a que la predilección de este ámbito por el contexto artístico parezca clara y tendamos a englobar sus prácticas como Arte Sonoro, los espacios del arte parecen seguir estando reservados a los auténticos artistas, aquellos que exponen en galerías y venden objetos de alto valor añadido en Arco. Auténticos artistas que, en su capacidad para adelantarse al momento, tienen asignado el papel de hacerse eco de fenómenos culturales aun algo distantes y transcribirlos de forma legible y valiosa para la alta cultura, incluyendo retazos sublimes los mismos en sus obras.

Tanto en Galicia como en España, en -demasiadas- ocasiones nuestra relación con las instituciones del arte se ha regido por este modelo. Seguimos instalados en un paradigma de alta y baja cultura, en el que determinados artistas, comisarios o exposiciones manejan presupuestos exorbitados que consumen la mayor parte del capital de las instituciones, mientras otras manifestaciones de la cultura y del arte se reservan para hacer talleres y actividades participativas. Es precisamente a este tipo de relación al que me refería cuando afirmaba que Escoitar acostumbra entrar en las instituciones por la puerta de atrás. Nos encontramos en una tierra de nadie que para algunos especialistas corresponde a la atención de los espacios del Arte, pero para otros no. De forma muy sintomática, en el año 2012, cuando El Pais se hace eco de un florecimiento del Arte Sonoro en España, explicitado por la coincidencia simultanea de varias exposiciones relacionadas con el tema, como Visualizar el Sonido [10] (Laboral Centro de Arte, Gijón) o In-Sonora VII Muestra de arte sonoro e interactivo (Sensxperiment, Cordoba, España), Escoitar es uno de los agentes culturales entrevistados para el artículo y sin embargo no participa en ninguna de ellas.

Es posible que la naturaleza híbrida del espacio que habitamos nos impida permanecer en un ámbito concreto y reclamarlo con contundencia, pero -paradógicamente- parece que tendremos que ser nosotros mismos quienes demos respuesta a la pregunta que se hace este texto y nos autoinscribamos en el espacio que queramos ocupar. Yo aun no tengo una respuesta, pero antes de decidir donde nos corresponde estar, creo que debemos analizar los proyectos más satisfactorios que hemos realizado en Galicia, proyectos al margen del museo, de la universidad o de las instituciones, que no han sido marginales en absoluto, y que por el contrario, se han integrado de forma exitosa en la cultura más popular.

A menudo se ha hecho una lectura descuidada y banalizadora del diálogo fluido -a veces incluso superficial- que Escoitar ha mantenido con con los medios de comunicación, de las estrategias espectacularizantes que hemos utilizado que, en muchas ocasiones, han cosechado enormes críticas en el ámbito del arte -especialmente en el caso del Macrófono [11]-. Son precisamente este este tipo de propuestas, las que nos han permitido llevar, algo tan residual como la fonografía a lugares como romerías o fiestas patronales y, aunque no sea partidario de retomar esta línea de acción, si considero que la conexión con la cultura gallega en espacios rurales y rur-urbanos, ha sido uno de los mayores éxitos del colectivo. Propuestas como O monte é noso, el proyecto de Verbenas Periféricas o Ecolab en Asturias, son ejemplos cercanos de una tendencia, de los espacios tecnológicos, la cultura en red y la sociedad del conocimiento, a repensar su relación con el mundo rural y la cultura tradicional, para buscar nuevas formas diálogo con los mismos, a la que de forma casual también nos hemos anticipado.

Con el objetivo de contribuir al proyecto Fonotopías de Galicia y gracias a Cristina Lombao, Escoitar participó, durante dos años, en un magacine de Las Tardes de la Radio Galega que constituyo un sorprendente espacio de participación transmedia. La sencilla propuesta semanal de juego y escucha que hicimos entre otoño de 2009 y verano de 2011, en el marco del programa, transformó radicalmente la forma en que hasta entonces concebíamos nuestra web, ya que la radio tiene una enorme repercusión en el rural, entre gente de una generación muy distinta a la nuestra, y nos puso en contacto con personas que no utilizan Internet, que nunca en su vida han pisado un museo y que -desde luego- no acostumbran a reflexionar sobre el fenómeno sonoro. 10 minutos de radio demostraron, cada semana, que sí se puede transformar la escucha a través de un proyecto artístico y que una propuesta contemporánea puede dialogar provechosamente con el público.

Las estrategias especularizantes, que para Escoitar nunca constituyeron un fin en si mismo sino una forma de acceder al público, nos han puesto en contacto con mucha gente, entre ellos, con colectivos como los Chichisos, una asociación y agrupación musical con la que colaboramos gracias a aquel programa de radio y cuya labor comparte muchos aspectos con el trabajo que realiza Escoitar. Las jornadas anuales de Campás e Campaneiros a las que nos invitan cada año, constituyen un ejemplo extraordinario de como organizar humildemente, de forma radicalmente opuesta al paternalismo vertical con que las instituciones atienden a las manifestaciones tradicionales de la cultura, un evento que aúne el estudio, promoción y puesta en valor del patrimonio sonoro de los distintos toques de campana en Galicia, con una jornada desenfadada, festiva y participativa, dedicada al disfrute de un elemento clave de cultura aural europea. Conceptos como el de Campanario Aberto son un sensacional ejemplo de simbiosis entre espacios de la cultura supuestamente tan alejados como la campana y el hardware libre que no debemos olvidar, porque existe un terreno enormemente fértil en este cruce salvaje de espacios culturales. Son propuestas como las de los Chichisos, las que nos han llevado a figurar en el cartel de las fiestas de Bastabales de 2011 junto con la orquesta Panorama y el Gadis, las que nos han llevado al extraño espacio que hemos ocupado, a medio camino entre el museo y el imaginario popular de Galicia.

Notas

[1Alternativo e independiente son términos que requieren una lectura cuidadosa sin dejarse seducir por la carga semántica de sus estereotipos, a lo largo del texto de Ania González y Victor E. Pérez. Lo alternativo, como perteneciente o contrario al un otro -alter-, en un contexto de enorme retraso cultural como Galicia, puede deberse no a un espacio contrario a lo institucional, sino a la enorme diferencia de potencial que existe entre una contemporaneidad que se encuentra aislada de su entorno y un contexto próximo absolutamente extemporáneo. Por otro lado, independiente no debería interpretarse románticamente como algo autónomo, asumiendo de forma inconsciente, discursos que tienden a hacer un relato heroico de un contexto, que sencillamente está precarizado.

[2La aparición de Escoitar.org a lo largo del texto 30 energúmenos gritando se limita a una mención en el segundo párrafo como parte de la introducción y refiriéndose a la proliferación y consolidación de iniciativas culturales en Galicia durante los últimos años.

[3Entre las instituciones con las que no hemos logrado colaborar en Galicia destaca especialmente el Consello da Cultura Galega, al cual hemos presentado propuestas en sucesivas ocasiones, que indefectiblemente acaban quedado en el olvido. La relación del Consello con Escoitar se ha caracterizado por cierta desidia hacia lo ajeno y una extrema lentitud, que nos ha llevado a la conclusión de que se trata de un organismo incapaz de generar dinámicas de trabajo y de apoyar proyectos que estén fuera de su control institucional.

[4En noviembre de 2013 Google dejó de dar soporte a la versión 2 de su API, en la que está enteramente basada la web de Escoitar.org. Desde ese momento nuestra página experimenta serios problemas técnicos cuya única solución pasa por el desarrollo de una versión enteramente nueva del mapa sonoro. Aunque la página web actual se trata de la segunda versión de Escoitar.org publicada en 2007, 7 años es un largo período de vida para Internet, en este momento la tecnología utilizada para desarrollarla se encuentra enormemente desactualizada y ofrece claras vulnerabilidades de seguridad. Por otro lado, el mantenimiento técnico y el desarrollo de la web se ha realizado, hasta este momento, mediante la colaboración no remunerada de varios de los miembros del colectivo, pero en la actualidad tratamos de encontrar la forma de realizar este trabajo de forma remunerada.

[5La participación de Escoitar.org en el Proxecto Edición consistía en el desarrollo de una serie de actividades en cada una de las instituciones participantes, Marco, CGAC y Fundación Luis Seoane, que daría lugar a tres publicaciones. Sin embargo, solamente pudimos llevar a cabo dos de las actividades junto con la publicación correspondiente a la primera de las mismas: El AudioHackLab, que ocupó durante tres meses el espacio Anexo del Marco de Vigo, la publicación llamada Escoitar.org: audio hacklab vol.1 y un encuentro internacional, taller y ciclo de cine programados en el CGAC bajo el nombre de Cartografías de la escucha. Tras el cese de Manuel Olveira como director del CGAC, el proyecto quedo abandonado y, aunque la segunda publicación estaba prácticamente acabada, nunca se llevó a imprenta. Estando sufragada la práctica totalidad de la publicación, diseño, maquetación, corrección de textos, traducción, y producción de dos CD de audio y un DVD con entrevistas subtituladas a los participantes del encuentro, en el año 2010 se propuso a la nueva dirección del CGAC que Arteleku se hiciese cargo de su impresión para poder acabarla. En aquel momento, Miguel von Hafe rechazo la propuesta y asumió el compromiso, como institución, de realizar la publicación en el plazo de un año, pero nunca cumplió su palabra.
Tratándose del resultado de un enorme esfuerzo colectivo y de la única forma de remuneración del trabajo intelectual que desarrolló Escoitar para Proxecto Edición, siempre hemos considerado este hecho como un secuestro de nuestro trabajo y un incumplimiento claro del acuerdo establecido con la institución, que además ha mantenido en el ostracismo durante cuatro años, una publicación con suficiente valor para que otras instituciones mostraran interés por la misma. Recientemente, en el proceso de renovación de su página web, el CGAC decidió borrar el portal asociado al Proxecto Edición eliminando el único resto que quedaba de dicho proyecto.

[6Uno de los proyectos más interesantes -y desgraciados- que hemos echo en España, ha sido Narrativas Espaciales, en el que, a través de Plataforma Cero y gracias a Pedro Soler, se promovió la apertura del software noTours a la comunidad. En el contexto de este proyecto, mediante un encuentro y una residencia de producción se dio la oportunidad por primera vez, de que otros artistas utilizasen noTours, un software que inicialmente habíamos concebido únicamente como plataforma interna para la realización de paseos sonoros geolocalizados. El resultado final de Narrativas Espaciales fue una novela de la escritora Helena Torres geolocalizada en el antiguo cementerio de Gijón.
Pese al enorme interés del proyecto, Laboral nunca pareció comprender nada de lo que estaba produciendo y acabamos experimentando todos los paradigmas de la mala gestión en España: Impago, cambio de dirección del centro que relega el proyecto al olvido por pertenecer al programa del anterior equipo y un descuido absoluto de la producción que llevo a situaciones tan surrealistas como, omitir noTours al hacer una selección de 10 proyectos de realidad aumentada en su propia página web, u olvidar cargar los teléfonos móviles antes de la presentación en la Semana Negra de Gijón, de modo que la narrativa de Helena Torres solo llegó a funcionar en el teléfono de la autora, ya que era el único que tenía batería.

[7Uno de los lugares donde paradójicamente hemos trabajado mayor número de veces ha sido en Méjico, muchas de ellas colaboración con su Fonoteca Nacional. Curiosamente, este año hemos sido invitados por el Centro Cultural de España en México, en colaboración con el colectivo Transnational Temps, a desarrollar un mapa sobre el Exilio Español, con motivo de su 75 aniversario. Esta circunstancia me invita a reflexionar sobre interesantes paralelismos que podría haber entre el exilio político al que se vio abocada una generación debido a la guerra civil y la dictadura y el exilio laboral al que se ve abocada otra generación que parece no tener futuro en España.

[8Entre las muchas lecturas que se pueden hacer del desacertado -quizá no tanto- título de la exposición generacional del Marco de Vigo, Veraneantes, mi preferida es la referencia a una generación destinada a emigrar y volver a casa por vacaciones.

[9Atraso cultural es un término que se debe utilizar con cuidado. Por una parte, es necesario llamar la atención sobre las desastrosas políticas culturales de Galicia que en la última década han generado un agujero negro que, cada año, absorbe sin resultados aparentes la mayor parte del presupuesto dedicado a las mismas y que han conseguido que la situación de cualquier institución cultural en Galicia sea peor a día de hoy que hace 10 años. Sin embargo, desde el punto de vista del arte no existen prácticas contemporáneas y practicas extemporáneas, ya que toda práctica cultural es producto del momento y el lugar en que sucede. No existe por tanto, atraso cultural como tal, sino diferentes presentes culturales que se relacionan y comunican entre si. En el caso de Galicia la contemporaneidad interior y la contemporaneidad exterior tienen tal diferencia de potencial que no logran reconocerse la una a la otra, aquello que puede ocupar un espacio dentro del arte contemporáneo en una de ellas no es reconocido ni siquiera como arte por la otra.

[10La cosificación visual del hecho sonoro que propone el título de esta exposición podría considerarse un buen ejemplo de como se relacionan los museos con el sonido, aun obsesionados por el mundo de los objetos.

[11El Mácrófono ha sido uno de los proyectos más difundidos y sobreexplotados de Escoitar, por tratarse de un producto atractivo, fácil y barato que consecuentemente ha recibido merecidas críticas. Sin embargo, la mayoría de ellas no han sido capaces de ir mas allá de la superficie y adentrarse en la naturaleza de la propuesta, la instrumentalización sonora de estrategias visuales procedentes del ámbito religioso, las procesiones, y la inversión de la gerarquía sonora tradicional de la radio que supone llevar al primer plano, a través de una acción artística, lo que normalmente constituye el fondo, el sonido ambiente. En relación al conjunto de proyectos que ha desarrollado el colectivo a lo largo de su trayectoria, tampoco se ha echo ninguna reflexión acerca de cuales se han popularizado en Galicia y cuales ni siquiera se han expuesto.

2015 VHPLab. I 2014 I 2013 I
English I Galego