La cianotipia como recurso didáctico

Domingo 3 de febrero de 2019, por Horacio González Diéguez

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La cianotipia se trata de una técnica excelente para organizar una primera experiencia sobre el proceso fotográfico, ya que la posibilidad de trabajar con luz eléctrica durante todo el proceso y el uso de agua como revelador, facilitan mucho el trabajo. Además, conceptos clave en la fotografía, como el de exposición, imagen latente o el propio revelado, son muy fáciles de comprender en la cianotipia y se pueden observar la simple vista.

Como veréis en la fotocopia, la cianotipia fue inventada en la primera mitad del siglo XIX por el astrónomo John Herschel. Sin embargo, fue la botánica Anna Atkins quien la popularizó a través de una serie de libros en el que utilizó fotogramas hechos mediante esta técnica, para documentar diversas plantas. La cianotipia fue utilizada durante décadas para reproducir planos y documentos usando los originales directamente como negativos de contacto. De ahí viene el uso de la palabra blueprint en inglés para referirse a los planos de un edificio o de un objeto y, por eso, las imágenes de los planos en los dibujos animados antiguos muestran una hoja de color azul intenso con líneas blancas. En mi opinión, la estética original de programas como Autocad recoge la herencia visual de la cianotipia al usar el color negro de fondo con líneas claras para los objetos.

La base química de esta técnica es muy sencilla, las cianotipias se hacen utilizando unas sales de hierro sensibles a luz ultravioleta que al exponerse al sol pasan de ser solubles al agua a ser insolubles y cambian de color. Las sales de hierro que depositamos en el papel o en la tela, tienen un color verde claro y pueden retirarse de la superficie con facilidad limpiando con abundante agua, pero al exponerlas la luz solar comienzan a transformarse cambiando de color y dejando de ser solubles. Pasados varios minutos, aquellas partes de la superficie que reciban suficiente luz solar quedarán de un color verde intenso o gris y cuando limpiemos la imagen con agua para revelarla, no se desprenderán de la superficie ya que habrán dejado de ser solubles. Aquellas partes de la imagen que permanezcan tapadas seguirán de color verde claro y se limpiarán con facilidad, pero aquellas partes que queden expuestas a la luz pasarán a ser de un color gris verdoso y al mojarlas, en lugar de diluirse tomarán un color azul intenso por un proceso de oxidación. El resultado es pues una imagen en negativo de aquelo que pongamos en contacto con el papel emulsionado durante la exposición.

Podemos utilizar objetos opacos y traslúcidos para crear nuestras cianotipias como hacía Anna Atkins o preparar negativos impresos en papel vegetal, acetato o papel poliester. También podemos usar camisetas u objetos de tela como superficie en lugar de utilizar papel. El proceso es muy sencillo, basta seguir las instrucciones de la fotocopia, y los resultados suelen ser muy buenos! En mi experiencia el mayor problema es el soporte y el secado. La tela o el papel deben estar perfectamente secos antes de exponerse para que las sales estén correctamente depositadas en la superficie y no sean arrastradas por el agua aunque hayan dejado de ser solubles. Por otra parte, cada material es un mundo; hay papeles baratos como el Guarro Basik que dan resultados excelentes y papeles muy caros de acuarela que funcionan bastante mal. El proceso depende enormemente de la composición química del soporte, de la rugosidad de su superficie y de si hay alguna capa protectora que impida que las sales queden adheridas.

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